Milei confirmó a Gerardo Werthein como embajador en EE.UU. y la continuidad de Daniel Scioli en Brasil

El presidente electo, Javier Milei, confirmó hoy a Gerardo Werthein como embajador en los Estados Unidos. Además, ratificó a Daniel Scioli como representante del país en Brasil, como sucedió durante el gobierno de Alberto Fernández.

El dirigente de La Libertad Avanza (LLA) anunció las designaciones en declaraciones a radio La Red luego de su viaje a Estados Unidos, donde se reunió con autoridades del gobierno de Joe Biden y del Fondo Monetario Internacional (FMI).

“La idea es que por el momento continúe en esa tarea”, respondió hoy el presidente electo, ante la consulta sobre si Daniel Scioli seguirá como embajador. Mientras que sobre los rumores acerca del rol que tendrá Werthein en su gobierno, Milei sostuvo: “Puede ser nuestro embajador en Estados Unidos”.

Werthein formó parte de la comitiva oficial que viajó a Estados Unidos esta semana, donde se reunió en la Casa Blanca con el consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jack Sullivan, y el asesor especial de la Casa Blanca para cuestiones de América Latina, Juan González, entre otras actividades. En la delegación estuvieron también el eventual ministro de Economía y ex secretario de Finanzas, Luis “Toto” Caputo; el posible jefe de Gabinete, Nicolás Posse; el embajador de Estados Unidos en Argentina, Marc Stanley; el asesor presidencial, Santiago Caputo; y la hermana del presidente electo, Karina Milei.

El ex presidente del Comité Olímpico Argentino (COA) y empresario compartió además la visita de Milei al cementerio de Montefiore para conocer el sepulcro de Menachem Mendel Schneerson, también conocido como “el rebe de Lubavitch”, cuyas enseñanzas rigen la influyente comunidad judía Jabad Lubavitch.

En lo que respecta a Scioli, su permanencia en el Servicio Exterior de la Nación genera controversia en el peronismo. Ayer, el presidente Alberto Fernández criticó al actual embajador y afirmó que “cualquiera que haya trabajado” bajo su administración “le tiene que ser objetivamente imposible” hacerlo con el mandatario electo. “No entiendo muy bien como se puede representar al gobierno de Alberto Fernández y al de Javier Milei del mismo modo. Y que no me vengan con que eso es representar a Argentina porque es falso. Son dos argentinas distintas”, remarcó el jefe de Estado en un reportaje con Urbana Play.

Días atrás, circulaba con fuerza la posibilidad de la continuidad de Daniel Scioli en su puesto. El representante diplomático participó de diversas reuniones en Brasilia con Diana Mondino, la posible canciller de la administración que comenzará a partir del 10 de diciembre.

En medio de esas conversaciones, el embajador dijo estar dispuesto a pensar cómo puede “colaborar desde distintos lugares” con la administración entrante y abrió la posibilidad de seguir como embajador al afirmar que es un “hombre de Estado” que siempre va a “defender los intereses de los argentinos”.

De continuar en el cargo, Scioli requerirá el apoyo de los votos en el Congreso para que se confirme su pliego. La misión del ex gobernador y fallido candidato presidencial de Unión por la Patria -cuya postulación se bajó tras el acuerdo alcanzado para que sea Sergio Massa quien represente al espacio- es sostener la relación bilateral con el gobierno del Partido dos Trabalhadores (PT) que encabeza Lula da Silva. A diferencia de la sintonía política que existe entre Lula y Alberto Fernández, en esta ocasión Scioli deberá trabajar para sanear las acusaciones y críticas que le endilgó Javier Milei al mandatario brasileño durante su campaña presidencial.

En los últimos meses, el entonces candidato Javier Milei tildó a Lula da Silva de “ladrón” y “comunista furioso” y dio a entender que la relación diplomática con Brasil se quebraría. El libertario tiene una mayor afinidad con el ex presidente Jair Bolsonaro, el rival político del líder de centro-izquierda. Sin embargo, tras ganar las elecciones en el balotaje del 19 de noviembre, Milei electo dio un giro de 180° en su mensaje de campaña e invitó a Lula da Silva a su asunción presidencial.